Tiempos de Instagram, Influencers y negocios

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Tiempos de Instagram, Influencers y negocios

De amaneceres y atardeceres hermosos e inolvidables están llenos cada uno de nuestros días y eso no significa que los veamos o disfrutemos o incluso que los compartamos con aquellos a quienes amamos.

La obsesión de todos hoy por hoy es el dinero y hacer de todo un negocio. Al punto que encontramos parejas, familias, que ventilan sus vidas al mundo, pierden su privacidad y aquello que los hace únicos por unos cuantos centavos. Que si bien muchos pudieran decir que ni tan pocos los centavos, lo cierto es que ninguna cantidad de dinero en el mundo puede pagar el valor del amor, la intimidad y las características particulares de una pareja o una familia.

El mundo ha ganado con la tecnología pero también ha perdido y por eso en una búsqueda por el equilibrio, muchos intentan mostrar a través de las redes que son normales, que son cálidos, que son personas. ¿En qué momento nos perdimos?

El mundo grita a través de los distintos e innumerables medios de comunicación que nadie debería trabajar en algo que no le guste o donde no utilice su talento, que todos somos prósperos y abundantes, que el dinero atrae más dinero y mucho más. Pero ya casi nadie habla que servir  a otros por el simple deseo de ser útil, de sentir satisfacción de ser persona,  de comprender la necesidad del otro y por eso ser empático.

Vivir una vida extravagante no es ni tiene que ser el anhelo de todos; lo reconozco es tentador, pero nadie puede garantizarnos que es allí donde vamos a encontrar la felicidad. 

El trabajo cuando se hace con amor indudablemente es más satisfactorio, sea cual sea y no siempre va ligado  a nuestro talento más fuerte. A veces nuestro talento lo desligamos del trabajo con la firme intención de disfrutarlo y también es válido.

Yo me pregunto y si el talento de alguien no esta en el hacer sino en el ser? Ser servicial, ser generoso, ser gente… cómo se cobra eso? Cómo lo monetizo?  Quizás volver a nuestras raíces, a lo que nos hace humanos es,  lo que junto con nuestras  aspiraciones monetarias, consolidaría una vida digna de ser vivida y recordada.

La vida diaria desde que abrimos nuestros ojos hasta volver al lugar de reposo, esta compuesta de muchos y variados momentos; momentos de trabajo, de juego, de compartir, de resolver, de crear. También de palabras de ánimo que damos y recibimos, de abrazos que regalamos o de los que nos abstenemos, de actitudes positivas o negativas a través de las cuales confrontamos las exigencias que se nos presentan.

Estar vivos es agradecer cada paso que damos hacia el bienestar, es resolver con integridad cada dificultad presente, es darnos cuenta que siempre habrá alguien que tenga menos que nosotros y por eso no somos más pero sí estamos más comprometidos a compartir.

Estar vivos nos permite decidir en todo momento a quien valorar y a quien ignorar, a quién emular o a quien erradicar de nuestra zona de influencia. Decidimos consciente o inconscientemente como responder  al amor y al cariño y cómo responder al trato rudo o poco educado.

La locura de involucrarnos a ultranza en esta forma de llevar nuestra vida 90% vida de negocios, 10% del resto nos ha llevado a  relacionarnos de mentira, a engañarnos a nosotros mismos, a creer que tenemos 5000 amigos y de ninguno sabemos sus pesares o alegrías, a tener 3 millones de seguidores y 0 minutos de recogimiento, a perdernos en la soledad de un mundo lleno de gente.

Hoy miremos a nuestros colaboradores como lo que son padres de familia, hijos, hermanos… en búsqueda siempre de un lugar felíz.  Miremos a nuestra familia como la oportunidad y el tesoro más preciado de tener compañía leal y solidaria así como la motivación para alcanzar el siguiente nivel. Miremos a los amigos como esas pinceladas  de colores que nos regala la vida para mirarnos en ellos como quien se mira en un espejo, se acomoda y sigue reconfortado, agradecido.

Hoy haz algo que te guste,  que sepas hacer bien, aunque no cobres por eso,  compártelo. Yo escribo y eso me hace felíz!  

Hasta la semana que viene y si lo deseas déjame un comentario, me encantaría leerte.

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